El esguince de tobillo es una distensión (rotura) parcial o total de los ligamentos del tobillo. Es una patología muy frecuente que afecta tanto las actividades de la vida diaria como la práctica deportiva de los pacientes ya que provoca dolor, aumento de volumen y alteración de la marcha (caminar).
Existen esguinces laterales (los más frecuentes), mediales y sindesmales, dependiendo del grupo de ligamentos afectados. Pueden ser clasificados en grados 1, 2 y 3 dependiendo de la gravedad del compromiso ligamentario y de la inestabilidad que presenten al momento del examen clínico.

Clínica
El paciente refiere intensidad variable (leve a severo) de síntomas como de dolor y dificultad o incapacidad total para caminar posterior a una torsión del tobillo (doblarse el tobillo) ya sea en actividades cotidianas como en alguna actividad deportiva (fútbol, basquetball, tenis), etc.
El paciente puede tener aumento de volumen (hinchazón) a nivel del tobillo, pie o pierna en diferentes magnitudes y algunas veces puede aparecer equimosis (coloración violeta o morada).
La clínica y el examen físico del paciente permitirá determinar la severidad del esguince y decidir si es necesario realizar algún tipo de estudio de imágenes e indicar el tratamiento adecuado.

Estudio
El estudio más importante luego de un esguince de tobillo es el examen físico el que se realiza durante la consulta médica. Este nos permitirá decidir qué tipo de estudio realizar y cuando es el momento más adecuado. Así por ejemplo, si el paciente no puede cargar (apoyar el pie) luego un esguince de tobillo o bien existe la sospecha clínica de lesión ósea al momento de la consulta se solicitarán el estudio imagenológico que el paciente requiera.

Consideramos que la ecografía es de utilidad cuando hay sospecha de lesión asociada de tendones y se realiza de modo diferido.
La resonancia magnética no es un examen de primera línea frente a un esguince de tobillo y en general se reserva para esguinces que no responden a un periodo de tiempo adecuado de tratamiento y/o sospecha de lesiones asociadas.

Tratamiento
La gran mayoría de los esguinces de tobillo responden a un manejo conservador, teniendo como meta recuperar la funcionalidad normal para cada individuo, evitando el dolor crónico, disminuir el riesgo de inestabilidad (esguinces a repetición), recuperar la movilidad de la articulación y lograr un adecuado fortalecimiento muscular.

Un porcentaje muy bajo de los pacientes puede requerir algún tipo de procedimiento quirúrgico. Estos corresponden a aquellos que desarrollan inestabilidad crónica de tobillo (persistencia de esguinces en el tiempo) o cuadros de dolor y limitación persistentes en el tiempo ya sea por presencia de cuerpos libres intrarticulares, síndromes de pellizcamiento y/o lesiones de la superficie de la articulación.

En agudo (post lesión) el manejo consiste en reposo grados variables de apoyo, hielo local, compresión (venda elástica y/o inmovilización) y elevación de la extremidad afectada.

Dependiendo de la severidad del esguince, puede o no usarse inmovilización, recomendándose para esguinces leves, el uso de tobilleras elásticas o incluso no usar inmovilización, orientando el tratamiento a la movilidad precoz. Esguinces más severos, requieren un periodo de inmovilización (tobillera o bota), decisión que se toma luego de 7 a 10 días de evolución.

El inicio de la KNT y la duración de ésta, dependerá de la evolución y tipo de esguince, enfocándose el tratamiento kinésico en la recuperación del rango articular (movilidad), la propiocepción y el fortalecimiento muscular.

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